Yom Kippur: fiesta judía de la Expiación

Peregrina y Evangeliza

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Peregrina y Evangeliza – Muro de los Lamentos

 

Como ya recordamos aquí, el pasado 15 de septiembre celebraron Rosh Hashaná (el inicio del “Año Nuevo”, el 5.773 desde la creación del mundo). Ese día dio comienzo el mes de Tishri, primero del otoño y del año. Su símbolo es la balanza, ya que en este mes son juzgados todos los seres humanos, y la balanza sirve para pesar las buenas y malas acciones. Como ya vimos en la entrada de ese día, Rosh Hashaná tiene un doble significado: es al mismo tiempo el comienzo de un nuevo año y el día en que Dios juzga las acciones realizadas por los hombres en el año anterior. Aunque los seres humanos son juzgados el día de Rosh Hashaná, el veredicto del juicio es fijado diez días después, el día deYom Kippur.

Los diez días de arrepentimiento que transcurren entre Rosh Hashaná yYom Kippur son la gran oportunidad que Dios concede a los hombres para que se reconcilien entre sí, salden sus deudas y se dispongan a pedir perdón. Dios perdona a los hombres el día de Yom Kipur si durante los días precedentes han pedido disculpas a los que han ofendido durante el año anterior y han pagado sus deudas pendientes. Tres son los pasos de la verdadera Teshubá (“Arrepentimiento”, “Retorno”):

1) Reconocer la transgresión realizada.
2) Confesar verbalmente el propio pecado: “Señor, yo erré, transgredí e hice el mal delante de ti. Me arrepiento y no volveré a hacerlo”.
3) Aceptar el compromiso de no incurrir en el mismo pecado en circunstancias similares.

El Yom Kippur o “Día de la Expiación” o “Día del Perdón”, comienza esta tarde y durará hasta mañana por la noche. En arameo lo llaman Yomà, que significa sencillamente “el Día”, el día por excelencia entre todos los días, ya que es el más importante y solemne de todo el año. Esta tarde, al caer el sol, las familias harán una merienda-cena familiar festiva y encenderán una vela en cada casa, que permanecerá ardiendo hasta mañana por la noche, en recuerdo de los familiares difuntos. Después rezarán una oración para deshacer todos los votos incumplidos a Dios y prepararán una buena limosna para llevar a la sinagoga. Mientras dureYom Kippur vestirán ropa blanca y limpia, en recuerdo de las palabras de Isaías: “Aunque vuestros pecados sean como la púrpura, los dejaré blancos como la nieve” (Is 1,18), no usarán artículos de piel que hayan generado sufrimiento a los animales, se abstendrán de comer, beber, ducharse, usar perfumes, maquillarse y tener relaciones sexuales. La mayoría pasará el día entero orando en la sinagoga (muchos también pasarán allí la noche).

De este día habla en varias ocasiones la Biblia. El libro del Levítico describe minuciosamente el ceremonial a seguir: el Sumo Sacerdote ofrecerá un cabrito en sacrificio al Señor y enviará otro, cargado con todas las culpas del pueblo, a morir al desierto (Lv 16). (Por cierto, de ahí viene la expresión y el concepto de “chivo expiatorio”). Después, el Sumo Sacerdote entrará en el “Santo de los Santos” (única vez durante todo el año) y pronunciará por tres veces el nombre de Yahvé (también única vez durante todo el año), invocando su perdón y bendición para todo el pueblo.

Muchas más cosas se podrían decir sobre esta fiesta. Ya dijimos que Santa Edith Stein nació en día de Yom Kippur y vio siempre en ello la clave de interpretación de su propia existencia. En Estrellas Amarillashabla de cómo celebraba su madre este día. Aquí solo recuerdo la importancia de estos ritos para comprender que Jesús es “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, el sentido de su “Sangre derramada para el perdón de los pecados” y, en general, el mensaje de toda la Carta a los Hebreos, en la que Jesucristo es presentado como el Sumo Sacerdote que tiene libre acceso al Santo de los Santos para interceder por nosotros y que, al morir, se ha ofrecido a sí mismo como el verdadero sacrificio de la Expiación. Sacrificio que, misteriosamente, se actualiza en cada Eucaristía:

“Se presentó Cristo como Sumo Sacerdote de los bienes futuros […], no con sangre de machos cabríos ni de novillos, sino con su propia sangre, consiguiendo una redención eterna. […] La sangre de Cristo, que por el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, purificará de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto a Dios vivo. Por eso es mediador de una nueva Alianza” (Heb 9,11-15).
Los judíos comienzan esta tarde las celebraciones del Yom Kippur, que suponen la culminación de los Yamim Noraim, los diez “Días del Temor” o “Días del Arrepentimiento”.

 

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